Al pensar en Nevada la mayor parte de las personas piensan en los casinos de Las Vegas como primerísima alternativa. Pero ¿Sabías que en el mismo estado hay varios pueblos fantasmas? Muy poca gente se imagina que cerca del bullicio, vicio y diversión de Las Vegas hay algunos de los pueblos abandonados más relevantes.

¿Cerca de Las Vegas pero no te apetece jugar? Una pasada aunque sea breve por alguno de estos pueblos fantasmas puede ser bastante entretenido. A continuación puedes ver algunos datos interesantes acerca pueblos fantasmas en el estado de Nevada.

Indice De Contenido

¿Por qué hay pueblos fantasmas en Nevada?

Pues como te podrás imaginar, el desierto no es ambiente en el que muchas personas ansíen vivir. No obstante, cuando en el siglo XIX la actividad minera en el estado floreció la migración se hizo inevitable y la economía de este estado tuvo un alza tremenda.

Con el tiempo, las vetas mineras se fueron agotando y las personas que recién se habían establecido hace pocas décadas en la zona decidieron salir de Nevada. Los pueblos fantasmas son abundantes, sobre todo en la parte norte del estado. Si se contabilizan absolutamente todos podrás conseguir más de 600.

Hoy en día la realidad económica del estado de Nevada gira en torno a otras actividades, por lo que los pueblos mineros están prácticamente extintos. Pero la herencia de un pasado que auguro una fiebre por los metales preciosos se sigue aprovechando de una forma turística muy especial.

No todos son dignos de conocer, pero los que a continuación vas a conocer merecen aunque sea un recorrido breve. Son parajes fascinantes, dignos de ser fotografiados y posibles recintos de diversión para ti y los tuyos. ¡Anímate! Por nada vayas a dejar de conocer los pueblos abandonados de Nevada.

Jarbidge

Jarbidge Nevada

El antiguo pueblo de Jarbidge fue testigo de uno de los últimos acontecimientos migratorios relacionados con la fiebre del oro en el medio oeste americano. Aunque nunca fue extremadamente grande, si tuvo un tamaño considerable y buena cantidad de habitantes en sus mejores tiempos.

Hoy en día es una ciudad fantasma, rodeada por uno de los paisajes naturales más hermosos del estado. En invierno no es recomendable visitar la zona, pero con mejor clima pueden verse las ruinas del que fue uno de los últimos pueblos mineros tradicionales de Nevada. Es interesante pues aún conserva algunos poquísimos residentes que aprecian la vida cerca de la naturaleza y la popularidad ganada por las visitas de los turistas.

La infraestructura abandonada de la época minera está presente para quien desee conocerla. Por otro lado, el pequeño asentamiento cuenta con un puesto comercial donde adquirir cualquier clase de producto de primera necesidad, una oficina postal, un hotel, un restaurante e incluso una bomba de gasolina.

Goldfield

Goldfield Nevada

Quienes deseen ver (y hasta tratar de sentir) el colapso de un pueblo pueden pasar por Goldfield. La que una vez fue la ciudad más grande del estado nace en 1902, como un asentamiento de personas que vinieron en busca de oro.

Con el paso del tiempo y la decadencia de las minas buena parte de la población se fue. Más tarde quienes se quedaron tuvieron la pésima fortuna de sufrir inundaciones e incendios lo que provoco que en la actualidad no queden sino algo más de 200 personas de las 30 mil que alguna vez lo habitaron.

La infraestructura abandonada es lo que sobra, demás interesante puesto que mucha de ella era considera la más lujosa de su tiempo. El hotel Goldfield (que se dice embrujado) es realmente popular, su palacio de justicia es hermoso, así como sus jardines que inspiran una magia de tiempos pasados.

Belmont

belmont nevada

Otro pueblo amado por los aventureros de lo desconocido es Belmont, un lugar también ligado a la minería pero bastante más antiguo que los demás. La actividad minera aquí en este punto data de antes de 1860, por lo que buena parte de la infraestructura es tan vieja como la unión.

Un dato interesante de Belmont es que buena parte de las casas y construcciones no tienen techo. Y es que cuando los mineros decidieron mudarse de lugar consideraron necesario llevarse un recurso tan escaso en el desierto como la madera para sus casas.

En Belmont no vive nadie, pero cada día vienen antiguos residentes del pueblo (o sus descendientes) a administrar algunos de los pocos negocios que atienden las necesidades de los visitantes. Sin duda su principal atractivo son las ruinas abandonadas, aunque la naturaleza relajante del lugar y la olvidada opulencia de su palacio de justicia también merecen la pena.

Rhyolite

Rhyolite nevada

El que por momentos fue el campamento minero más grande del mundo ahora mismo es un despoblado bastante popular. Aquí mismo a principios del siglo XX habitaron más de 5000 almas impulsadas por el deseo de hacerse con el valioso oro de las minas locales.

Su decadencia está ligada a la decadencia de la actividad minera en la zona, así como al fatídico terremoto de San Francisco de 1910. Con todo y ello, es uno de los pueblos abandonados de EEUU que conserva mejor parte de su infraestructura.

Quienes vienen aquí en general son personas que desean geniales fotografías del lugar. Nadie vive en Rhyolite, pero para los turistas hay negocios en los que se pueden comprar todo tipo de cosas. Como siempre hay que visitar su palacio de justicia, sus salones, las mesas de juego así como lugares de hospedaje.

Unionville

Finalmente tenemos que mencionar a Unionville, un pequeño pedazo de Nevada que alguna vez estuvo ocupado por más de 1500 personas pero en donde ahora mismo solo hay 20 personas. E pueblo minero de Unionville alguna vez albergo a Mark Twain entre sus callejuelas.

Unionville nevada

En comparación a los otros pueblos fantasmas, este no tiene demasiadas cosas que haya para ver. Sin embargo, una breve visita puede ser verdaderamente entretenida y enriquecedora. Hay un puesto de suministros y nada más, por lo que las estancias generalmente no son prolongadas. Pasearse por Unionville puede coronar un gran día visitando pueblos abandonados en Nevada.